Cuando Helena estaba eligiendo el repertorio para su boda, nos dijo:
– Desde la puerta de la Basílica hasta el altar el recorrido es muy largo. El sacerdote nos ha recomendado poner dos piezas para mi entrada.
Pero nosotros le aconsejamos que quedaría mejor una sola pieza para no tener que parar la música entre una y otra, y si la canción quedaba corta, siempre podríamos comenzarla de nuevo.

Ella confió en nosotros y en nuestra experiencia, y finalmente fue un acierto.
Escogió el Aria de la ópera Xerxès de Händel, dulce, majestuosa, y cantada espléndidamente por nuestra soprano, Raquel. 
Ombra Mai Fu, Handel. Youtube Artem.


No hubo que repetir la pieza, encajó a la perfección hasta que Helena se sentó y los novios fueron saludados por el sacerdote.

Una de las cosas que nos caracterizan, es que adaptamos perfectamente la música a la liturgia sin hacer esperar jamás al cura.
Muchos sacerdotes nos expresan su miedo a que la música se convierta en un concierto, en lugar de lo que debe ser: un acompañamiento respetuoso con la misa y con el rito del matrimonio. Esto se debe a experiencias negativas que han tenido con algunos grupos.

Siempre les decimos:
– tranquilo, verás como nos adaptamos perfectamente. Cuando terminemos nos pones nota.
Y al acabar nos puntúan con un 10

Nos llena de satisfacción acertar en el asesoramiento a las parejas, y dejar contentos a los sacerdotes, ya que los importantes en ese día son ellos.
Nuestra música sirve para amplificar la emoción del momento, pero siempre debe ir en un segundo plano de apoyo a la celebración, con humildad y por supuesto, máxima entrega.

Canciones, boda, religiosa, soprano

Basílica de la Santa Cruz del Valle de Los Caídos. San Lorenzo de El Escorial, Madrid. 17 Octubre 2015.

Boda de Helena y Eduardo.

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